Carta sobre las actuaciones del Doctor Enrique Rubio Navarra

En su día, hace unas semanas, la remití a su domicilio amplia bibliografía sobre el tema de radionecrosis cerebral. La dirección que me constaba y allí lo hice es la de c/ Travesera de Gracia 368 bis, Barcelona. Espero tenga usted algún tipo de relación con la dirección anterior y pueda conseguir esos dos grandes sobres de literatura médica que les pueden ayudar bastante en el próximo juicio.
 Muchos sabemos que el problema real en el caso de su hijo es un exceso de dosis de film porno. Es conducta habitual de ese cirujano  acusado no cumplir las normas de protocolos internacionales, despreciar las demás especialidades, pecar de temerario e ignorante que no se reconoce. En el quirófano, en el resto de su actividad profesional e intelectualmente es un auténtico y reconocido chapucero. Pero demostrar la dosis de radiación no es posible, a menos que ustedes hubieran conseguido el testimonio de aquellos doctores no especializados que en ese tiempo trabajaban en la Dexeus a sus órdenes y a los que solía mandar cambiar la dosis de radiación a su gusto, en esta y en otras patologías. Es conocido que radiaba malformaciones vasculares que no reunían las condiciones para que estuviera indicado radiarlas y frecuentemente la dosis era la que le parecía, por medio de esos intermediarios, aunque la dosis que conste en la historia sean las convenidas y correctas. 
Le deseo suerte. La lectura de esa bibliografía americana le ayudará a comprender que el estudio del cerebro de su hijo demuestra que esas lesiones son incontestablemente debidas a radioterapia, que no pueden deberse a otras causas, que aún cuando no se supiera que esta se la habían administrado habría que pensarlo y que la gravedad de las lesiones está relacionada con la dosis que se administra.

Quiero expresar públicamente mi agradecimiento a estos profesionales de la medicina que me ha informado en temas de mi interés y que tanto me han ayudado en todos los sentidos. El hecho de que no hayamos ganado el caso, no significa que no tengamos la razón, sino que los jueces que me han tocado en suerte, son unos inmorales.
Toda la información que he recibido de estos profesionales, en su día fue entregada a la Consellería de Sanitat de la Generalitat de Catalunya para que investigaran. Pero … Tengamos la esperanza de que con el nuevo Gobierno las cosas cambien.