Recorrido judicial

1º.- Querella criminal contra el doctor Enrique Rubio quién en un principio se creía el único culpable. En la primera declaración ante el primer juez de Instrucción (Juzgado de Instrucción número 8 de los de Barcelona), el doctor Rubio implica al doctor Benjamín Gui, diciendo que quien aplicó las radiaciones fue el doctor Gui, que él solo indicó el lugar donde debían ir dirigidas. A partir de este momento quedan implicados el doctor Rubio, Gui y la clínica.

Paso por tres jueces de Instrucción. El tercero, D. Juan Pablo aparca el caso cautelarmente por falta de pruebas, dice. Los médicos que han diagnosticado la lesión por radionecrosis profunda e inoperables y todos aquellos que de una u otra forma han intervenido en su proceso, no pueden entenderlo, pues “pruebas más claras no hay otras”, dicen.

2º.- Comunico a mi abogado que quiero denunciar al juez D. Juan Pablo por ocultación de pruebas y por no instruir el caso debidamente. Mi abogado me dice que espere: primero recurriremos a la Audiencia Provincial de Barcelona y, a ver que es lo que nos dicen. Los Magistrados de la Sala 5ª de la Audiencia, en aquel tiempo, D. Modesto, Dña. Elena y Dña., nos dan la razón y ordenan reabrir el caso. El juez D. Pablo  ya no estaba en este juzgado y la nueva jueza (la cuarta), Dña. Montserrat ordena la apertura de la vista oral del juicio.

Después de pasados 7 años de haber presentado la querella criminal, se celebran las vistas orales del juicio (3). Con todas las pruebas en la mano para poder condenar a los acusados sin paliativo alguna, el juez José María, me hace perder el caso.

3º.- Recurro a la sentencia ante la Audiencia. En esta ocasión recae en la Sala 7ª. Mala cosa, me dicen. Vuelvo a perder.

4º.- Antes de saber el resultado de la Audiencia, presento querella contra el juez por prevaricación y falsedad en el contenido de la sentencia, pues considero que gane o pierda el recurso, el juez ha prevaricado y ha mentido. Me es desestimada. ¡Mal augurio!: una vez presentada querella contra un juez, ya lo tenemos todo perdido, me dicen.

5º.- Recurro. Nuevamente me es desestimado.

6º.- Presento Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional. Querella contra el juez. Me es desestimada “ipso facto”.

7º.- Presento Recurso de Amparo ante el Tribunal Constitucional contra el auto de la sentencia dictada por el juez José. Me es desestimado.

Ante tanta injusticia, hago todos los posibles para que el Presidente del Tribunal Constitucional me reciba. Me acompaña mi querida amiga y presidenta de la Asociación “El Defensor del Paciente” Carmen. Una hora y media de entrevista. El Presidente es receptivo; me dice que el caso de mi hijo es lo peor que ha oído nunca, pero también me dice que el Tribunal no puede hacerse cargo porque “ellos” (los del Tribunal) entran sólo cuando no se ha dado la oportunidad de acceder a juicio. En mi caso he accedido, he tenido todo el tiempo que he necesitado para poder aportar todas las pruebas…todos los testigos…Todo y que después consideran que la sentencia ha sido injusta, ellos no pueden hacer nada.

Según el Presidente, quiénes tenían el deber de hacer las cosas bien eran los de la Audiencia. El Presidente con buena voluntad de ayudarme en un caso que le ha “impactado”, me dice que quienes pueden hacer algo, son los del Consejo General del Poder Judicial. Sinceramente le agradecemos su interés y su recibimiento cariños. Incluso siente interés por el libro que llevaba y que era el primero que escribí sobre la muerte de mi hijo. Se lo regalo y me dice que lo leerá con el máximo cariño y le dedicara un lugar muy especial en su biblioteca. Cuando se reciben tantos palos y desprecios por parte de los jueces y autoridades sanitarias, no cabe duda que este actuar, se agradece y reconforta. Te anima a seguir.

8º.- Hago entrega de un escrito de denuncia contra el juez al CGPJ a la vez que solicita una entrevista con el Presidente de este Organismo. Me acompaña Carmen.

Nos recibe el Magistrado Vocal encargado de la Inspección de los Tribunales, D. Ramón. Si bien queda también “impactado”, nos dice que, “constitucionalmente” no pueden hacer nada, y me aconseja que denuncia a los Magistrados de la Audiencia que son los que estaban obligados a investigar bien. Pregunto que, a donde tengo que denunciar a los magistrados, se supone que al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Pero si ya me han desestimado la querella contra el juez Assalit ¿cómo me van a aceptar la querella contra los tres Magistrado de la Audiencia?. La indefensión va en aumento.

No obstante, lleno de buena fe, me dice que: “No sea tozuda y que vaya por la vía civil que la tengo ganada”. Le digo que un acto criminal no puede resolverse con una demanda civil, pero que lo haré en caso de que pierda todas las vías penales que me quedan, pues no voy a dejar ninguna vía que, de una u otra forma les pueda condenar.

La denuncia que presento al CGPJ me viene desestimada por escrito (después de la entrevista), pero me dicen que puedo recurrir al Tribunal Supremo. Para ello tengo que presentar un Contencioso Administrativo contra el CGPJ.

9º.- Para no dejar ningún cabo suelto, presento el Contencioso contra el Consejo. Después de tres años de ser presentado, me viene desestimado: Tres años esperando tan sólo para decirme que me es desestimado.

10º.- Presento Recurso de Amparo ante el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, contra el juez Assalit por prevaricación, falsedad en el contenido de la sentencia…. Me viene desestimado “ipso facto”.

11º.- Presento Recurso de Amparo ante el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo contra el auto de la sentencia dictada por el juez Assalit Vives. Primero me es aceptado, – hay una esperanza porque me dicen que este Alto Tribunal solo recoge el cinco por ciento de los casos que le llegan. Pienso en la cantidad de injusticias que quedan sin resolver -, pero al poco tiempo me viene desestimado, no obstante tengo la opción de presentar un alegato. Me viene nuevamente desestimado. Curiosamente mi caso va a parar a una sala con jueces españoles. Y, toda la sentencia está basada sobre los mismos argumentos falseados que esgrime el juez Assalit Vives en su sentencia. ¿…?

12º.- No obstante, antes de saber el resultado del Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, me veo obligada a presentar la demanda civil, porque de lo contrario me prescribiría el plazo, y si no ganaba en el Alto Tribunal, como así ha sido, me quedaría en la indefensión de no poder ni siquiera llegar a la vía civil. No obstante, he de decir que, en los Altos Tribunales si se gana quien es condenado (a pagar una indemnización) es el Estado donde se ha cometido la agresión; el agresor directo, queda impune, ya sea particular o juez: Ni cárcel, ni retirada del permiso para seguir ejerciendo, ni siquiera es condenado a pagar una indemnización: nada de nada. Y, vergonzosamente, en este caso quién paga la indemnización es el pueblo puesto que el Gobierno paga con las arcas del Estado.

Entretanto, debido a mis campañas de denuncia pública contra los médicos y los jueces, a los que les llamo lo que en realidad pienso de ellos, que son unos criminales y unos nazis, los médicos Guix y Rubio, después de soportarlo durante varios años, al ver que yo no me canso, sin poderlo resistir más, deciden presentar una querella criminal contra mí por injurias y calumnias, y también contra todas aquellas personas que me ayudan en mis campañas Zubby.

Piden 50.000.000- de pesetas de indemnización, 6.000.000- de pesetas de multa y un año de cárcel.

La jueza de Instrucción, como yo no niego los cargos por los cuales se me acusa, ordena la apertura oral del juicio, pero rebaja la indemnización a 10.000.000- de pesetas (cinco para cada médico) y la multa la rebaja a 1.800.000- pesetas. La petición de cárcel que pedían, no prospera, y la denuncia contra quienes me ayudan en mis campañas tampoco, porque aparte de unas pocas que si se sabe quienes son, ¿cómo van a localizar a los cientos que me han ayudado y me ayudan si no pueden saber quiénes son?. Más prepotencia y absurdo a la vez por parte de estos dos individuos, ya es imposible.

13º.- La jueza (ya vía penal) me condena, pero rebaja la indemnización a 4.000.000- de pesetas (dos para cada unos). La multa queda con la misma cantidad, porque la jueza, a través de mi declaración en la vista oral, interpreta que yo tengo un negocio y dice que la gente que tiene negocio tiene dinero; también dice que yo viajo para entrevistarme con médicos en el extranjero y esto solo se puede hacer si se tiene dinero. Yo dije en la vista oral que, tenía negocio en pasado y que viajaba, cuando vivía mi hijo, y además viajar no significa necesariamente que se tenga dinero, porque en un caso como el mío la familia y amigos te pueden prestar el dinero e incluso pagarte el viaje o viajes

Esta sentencia es recurrida ante la Audiencia y la indemnización es nuevamente rebajada a 1.000.000- de pesetas (medio para cada médico), pero la multa sigue intocable.

14º.- Se recurre ante el Tribunal Constitucional con el fin de solicitar la anulación de la cantidad de la multa que, precisamente es más elevada del que debería ser por la mala interpretación que hace la jueza de mi declaración. Viene desestimada.

No obstante, la jueza de lo penal, como prueba de “buena fe”, me la anula si yo me comprometo digamos a que, durante dos años “no moleste” a los que tan salvajemente mataron a mi hijo. De momento no me queda más remedio que acceder porque todavía no tenía preparada la nueva campaña en la que se incluía el nuevo libro que he escrito sobre la muerte de mi hijo y todo el proceso judicial.

15º.- Como que en la vista oral del juicio por injurias y calumnias, el doctor Rubio comete perjurio (condenado con penas de cárcel), diciendo que yo había pagado a unos jóvenes para que le agredieran y que yo cometía “actos terroristas”, presento querella criminal contra el mismo doctor Rubio. Si bien en un principio me es aceptada, después me viene desestimada, porque, según el juez, aún y teniendo toda la razón y estando la querella muy bien argumentada, como que este hecho no alteraba la decisión que había tomado la jueza de condenarme, pues no daba a lugar. ¿…?. No sabemos que tiene que ver una cosa con la otra, pero, como siempre, los jueces nos toman a las víctimas, por imbéciles anormales. Todo lo que signifique cárcel para estos individuos, los jueces hacen oídos sordos: Indefensión sobre indefensión.

16º.- Sobre la sentencia por injurias y calumnias, existen bastantes irregularidades por parte de la jueza. Se recurre nuevamente ante el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo. No es que tenga alguna confianza, pero es lo que hay. De momento, de las dos alegaciones que ha presentado mi abogado, una es desestimada y de la otra se ha dado traslado el Estado Español. Pendiente de resolución.

17º.- El hecho de la muerte de mi hijo, está recurrido ante el Tribunal de los Derechos Civiles de la ONU. No es que tenga mucha confianza pero no quiero dejar de recurrir nada de lo que exista. Siempre pienso que en algún lugar, tiene que haber, forzosamente alguien, algún hombre o mujer justo, que estudie mi caso con el interés que merece y la muerte de mi hijo no quede impune.

Se acusa a los médicos Guix y Rubio, de utilizar a mi hijo como animal de experimentación ya que en el momento en que ellos aplicaron esta técnica, en España no se aplicaba, al menos oficialmente, como pudimos saber después, por lo peligrosa de la misma.

Un dato curioso: en el momento de presentar el Recurso de Amparo ante este Alto Tribunal, el representante español, era el mismo que ante el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, D. Javier Borrego Borrego. Actualmente ya es otro representante, pero el juez Borrego Borrego, ha pasado a formar parte de la sala donde nuevamente me ha tocado a mí en el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo.

18º.- La vía civil, ante el asombro y estupor de propios y extraños, se pierde. El juez se basa en la misma sentencia del juez Assalit Vives: las mismas mentiras…, las mismas falsedades…, las mismas violaciones, incluso copiando párrafos enteras de la sentencia de Assalit Vives; entrando, además en graves errores judiciales, como por ejemplo, utilizar los informes de los peritos de parte (de parte de Guix y Rubio), que presentaron en la vía penal, todo explicado ya anteriormente.

Se presenta recurso ante la Audiencia Provincial. Está pendiente de resolución, aunque, si tardan mucho me tendrán que hacer llegar la resolución al cementerio porque ya me habré muerto.

De todas formas me estoy planteando llevar a cabo acciones judiciales contra el juez José Manuel Martínez Borrego por los errores judiciales que contiene su sentencia.

De perder ante la Audiencia, me queda el Tribunal Supremo, y si pierdo, vuelta al Constitucional y si pierdo, vuelta el Tribunal de los Derechos Humanos y si pierdo…, pues algo tendré que hacer; siempre puede quedar algo por hacer independiente de los tribunales…

Si gano, seguiré los procesos que sean necesarios para conseguir que los médicos Benjamín Guix Melcior y Enrique Rubio García, sean expulsados del Colegio de Médicos conforme señala su Código Deontológico, cosa que, en su día me manifestó el Presidente del Colegio de Médicos de Barcelona D. Miquel Bruguera i Cortada, en contestación a mi denuncia: (párrafo traducido del catalán) “Nada más quiero añadir que si con posterioridad a la sentencia definitiva que pudieran dictar dichos Tribunales, se dedujera posible actuación médica contraria a las normas deontológicas que como a Corporación profesional nos corresponde custodiar y velar por su cumplimiento, adoptaríamos las medidas estatuarias que legalmente nos corresponde”. Barcelona, 4 de octubre de 1994.

No obstante, gane o pierda hay algo que no puedo dejar de hacer, y es trabajar para que se reabra la vía penal, porque una vía civil aunque se gane, nunca puede saldar una deuda criminal.

A mi hijo, le violaron todos sus derechos: le engañaron, le estafaron, le sometieron a padecer terribles sufrimientos, le destrozaron y le mataron. Y, este crimen brutal sin justificación alguna, esta infamia, no puede quedar impune. Y, mientras me quede salud y vida lucharé para que esto sea así: para que no quede impune y para quiénes le mataron tan salvajemente paguen por su crimen.